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domingo, 12 de octubre de 2014

Y en un segundo, se rompió.


Alguna vez he reflexionado acerca de si deseaba saber que pensabas en mí, que alguna vez pasaba por tu cabeza. De verdad que llegué a pensar que anhelaba que preguntarías por mí, o incluso que me buscaras.

Hoy me he dado cuenta de que mi cura es tu ausencia, que yo no te supero si tú no desapareces.  Que necesito de tu energía para sentirme nostálgica, y tu sonrisa en las fotos para sentirme vacía. Que necesito de tus letras para escribir las mías.

No quiero volver a las mismas letras de siempre, ni a derramar las lágrimas de todas las otras veces. Ni siquiera quiero pensarte de la misma manera que hace unos días, ni imaginarte como he estado acostumbrada a hacer.

“I wish that I could wake up with amnesia, and forget about the stupid little things”

A veces pienso que todo lo que vivimos, esas pequeñas cosas, no fueron reales. Que mi mente las inventó solamente para torturarme, que tú y yo nunca pensamos de la misma forma. Y, en cierto modo, lo sé.

Estoy cansada de hablar de lo mismo, de que te conviertas del dueño de mis palabras cada vez que escribo, que siempre, de cualquier manera posible, estés aquí, conmigo. No te voy a mentir, hace dos o tres semanas estaba convencida de que ya te habías convertido en pasado, que las cosas de verdad habían cambiado. Pero, al final, volviste.

Y has vuelto, no directamente, pero aquí estás, de nuevo haciéndome sentir como esa drogadicta que necesita su dosis de éxtasis, esa chica solitaria, que sonríe mientras se cose las heridas, esas que no hay manera de que cicatricen, como ese libro vacío a falta de historias a medio contar.

“Fue contigo que empecé a poner mi mundo en pie, y en un segundo se rompió…”

@TumundoblogI

*Siento la ausencia, pero me temo que esta situación se va a repetir más veces. Trataré de buscar tiempo e inspiración siempre que pueda. Un abrazo, gracias por seguir aquí, conmigo*