Seguidores

domingo, 12 de enero de 2014

I missed you all this time.


 
 
Y, es que, supe que iba a quererte desde el primer momento en el que cruzamos palabra. Desde ese instante en el que te conocí. Sabía que, si tus labios rozaban los míos, iba a ser mi perdición. Que si te hablaba, ya no habría marcha atrás.

Pero, aun así, arriesgué. Creyendo que no te quería como en verdad ocurría, caí. “Y vaya si caí”. Tan solo el contacto con tu piel ya hacía que todo mi ser se activase, que perdiera el control de mi cuerpo. Hacías que nada y todo tuvieran sentido al mismo tiempo, que no hubiera reloj capaz de quitarnos nuestro momento, nuestro instante. Todo mi tiempo tendía a ser tuyo, toda mi vida pendía de tu sonrisa.

Y anda que no te dije de veces que tu sonrisa era una de las cosas más perfectas que tenías. Que era lo que más feliz me hacía.

Y, simplemente, he de confesarte que aun te recuerdo. Aún recuerdo tus abrazos, tu risa y tus mil y un formas de hacerme reír. Nuestro juramento tirado al mar. Nuestras partidas a la play, mis piques, nuestros esquivos besos. Nuestro “no caeré en la tentación” pero caíamos. Porque, pecábamos, pecabas sabiendo que hacías mal. Pero no te importaba, no nos importaba.

Hoy, he de decirte de nuevo que aún siguen nuestras conversaciones guardadas, tus audios diciéndome que me amabas, tus fotos y todos nuestros momentos compartidos. Todavía no he sido capaz de borrarlos. Porque, ¿de qué me sirve, si de mi cabeza no te vas a ir? Después de casi medio año, aun sigues en mi cabeza, en mi corazón, al fin y al cabo, aquí, conmigo.

Y, que sepas que, sí, a día de hoy aun te escribo, que a día de hoy aun “te amo”.
                                                                         @TumundoblogI