Qué ilusion me ha hecho volver a verte por aquí, Lola.
Un besito mis pequeñas sonrisas:)
Dicen que todo el mundo tiene a alguien a quien contarle todo, alguien con quien compartir todas esas sensaciones que se viven día si y día también, momentos increíbles, momentos tristes.
Esa persona en la que confiar ciegamente, ese “amigo” incondicional.
Y, me pregunto, me torturo contínuamente con la misma pregunta, y yo, ¿a quién tengo? ¿Es normal sentirte sola a veces?
No considero estarlo, hay gente a mi alrededor que me quiere, que me mima, pero, ¿acaso tengo a ese alguien en quien confiar sin ni si quiera dudarlo un momento?
La confianza es algo muy fragil, difícil de conseguir y muy fácil de destruir.
No es la primera ni la última
vez que esa relación en mi se rompe,
algo que siempre conlleva a la traición.
Pensar, preguntárme
si el fallo está en mi, que mi
inseguridad siempre ha estado ahí,
latente esperándo a acechar cuando más confiada estoy, para destruirme con sus
amargas garras.
¿Y si nunca llegaré a confiar en alguien tanto como lo
hago conmigo misma?, ¿Y, acaso confío
en mí misma?
Si ni si quiera me siento capaz de saber como me siento,
qué es lo que quiero y continuamente me traiciono, me traicionan mis actos, mi
pensamientos, e incluso mis sentimientos.
La soledad es mi enemiga, y de eso que no suelo sentirme
así a menudo, pero, es una tortura contínua el amargarme con esta cuestión.¿Algun día recuperaré todo lo que un día creí tener? No lo sabré, pero, sé que si consigo llegar a tal nivel de confianza, nunca, nunca traicionaré de la manera que a mi me lo hicieron tantas y tantas veces.
