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sábado, 7 de julio de 2012

Mi cumpleaños.



Trato de recordar cuando empezó mi vida, cuando comencé a intentar ser lo más independiente posible, y cuando me di realmente cuenta de quien soy.
Ante mis ojos veo pasar el tiempo, no para, sigue y sigue, sin dejar ocasión para que pueda dar un respiro, relajarme, darme un mínimo período que me ayude a descansar.
Recuerdo todos estos años vividos, este tiempo transcurrido, todos mis logros y mis fracasos, el comienzo y el final de algunos de mis actos, mis altibajos, mis tristezas y mis sonrisas, mis intentos y caídas…
Aún soy joven, aún no me he caído suficientes veces como para gritar basta, aún no he logrado ninguna meta lejana.
Los años pasan, se viven y se olvidan, se recuerdan y se añoran.
Recapitulo esos años en los que aun era una pequeña niña a la que le encantaba jugar, reír e incluso cantar.
Pienso y echo el tiempo atrás para saber cuando decidí tener un gran sueño y luchar por él.
Recuerdo mi primer año de colegio, e incluso de instituto.
Veo a mis amigas a mi lado, algunas con las que llevo dese siempre, y otras que con el tiempo se han ido uniendo para formar parte de mi historia, de mi vida.
Es extraño, siento un sentimiento de absoluta nostalgia.
Medito sobre si he malgastado algún año de mi vida, si quizá quise hacer algo y no lo hice por miedo, si en algún momento no he sonreído cuando lo veía oportuno.
Aun así, no me arrepiento de ninguno de mis actos ni de ninguno de mis sentimientos.
He crecido, sí, pero no lo suficiente.
Todavía me queda vivir la vida, la juventud, porque ahora es cuando empiezo realmente a valerme por mi misma, a tomar mis decisiones, a afrontar mis problemas, a buscar soluciones, a formar mi futuro.
Quiero algún día, poder decir que he vivido millones de experiencias, que soy feliz y que he podido viajar por todo el mundo.
Quiero que, cuando llegue el día, no haya ni una sola cosa que no haya hecho en mi lista, en mis sueños.
Quiero poder cruzar mis metas, cumplir mis sueños.