Es increíble cómo puedo tener tantos cambios de humor a diario, como me pueden fastidiar una mañana feliz, como se puede alegrar de nuevo con mentiras…
Esta mañana, me he levantado optimista, con ganas de comerme el mundo, de comermele a besos. Más tarde, me he sentido usada, amañada, engañada, tirada…
En ese mismo momento, de repente, me he sentido triste.
No he conseguido alegrarme hasta más tarde, pero pronto me he deprimido otra vez.
Será que por unas circunstancias de la vida, la vida no quiere que acabe bien el día.
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