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lunes, 29 de octubre de 2018

Cerca



















Tantas veces he buscado el camino, 
y tan pocas veces he hallado el lugar,
que ahora que me encuentro tan cerca, 
me es muy difícil aceptar. 

Poco a poco, dando tumbos, chocando, 
creo que la luz vislumbro a ratos, 
creo que el mundo adquiere sentido, 
creo que mi rumbo se siente fijo. 

domingo, 31 de diciembre de 2017

Querido pasado, crece en el futuro.

Querido 2017:


¿Me crees si te digo que superaste con creces toda expectativa? Es difícil pensar en algo negativo que me hayas dado, y aun es más complicado decidir con qué quedarme de todo lo bueno. Cómo te lo digo… Me has dado momentos fantásticos, y no solo eso, sino que me has dado momentos horribles y he sido capaz de superarlos. Creo que el crecimiento personal es evidente, que el amor propio va en aumento, y, joder, qué orgullosa estoy de mí.

Si me pidiesen que definiera este 2017, no pensaría en otra palabra que no fuese fuerza, lucha, aprendizaje y amor. Amor por mí misma, amor hacia otros, amor hacia cada aspecto de la vida. Y qué quieres que te diga, 2018: te espera un reto muy, muy peligroso. En suma, puedes convertirte tanto en un año maravilloso como en un año horrible, ¿cómo lo ves? Yo apuesto por ti.

Apuesto por la aventura, por la bondad, por el amor, por el crecimiento, por la aceptación de uno mismo. Apuesto por mí, apuesto por nosotros, apuesto por cada pieza que conforma mi puzle en la vida. Quiero, por encima de todo, seguir conociéndome; seguir aceptándome, comprendiéndome y dándome cariño, seguir apoyándome y luchando por mí por encima de todo suceso.  

Quiero luchar por mis sueños, cumplir metas, aceptar retos. Quiero seguir estando tan orgullosa de mí o más de lo que me siento ahora. 2017, quiero quedarme con todo lo que me has enseñado, con todo lo que me has hecho aprender tanto a la fuerza como por voluntad propia, y quiero, sobre todo, seguir caminando hasta llegar a cumplir mis objetivos. Gracias por haberme quitado tanto y por haberme dado tanto al mismo tiempo.

Futuro 2018, mantente fuerte y con ganas de seguir creciendo, porque, de verdad te lo digo, lo estoy consiguiendo. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Confío, confío, confío.

Querido 2016,


No te vayas. No te acabes, no todavía. Necesito disfrutarte al máximo, eres demasiado maravilloso para que te alejes de mí tan pronto. ¿Cómo lo haces? ¿Cómo haces para dar felicidad a todos los que te rodean?

Si te soy sincera, no sé cómo agradecerte con palabras todo lo que has hecho por mí, todo lo que me has ayudado a conseguir, todo lo que me has llenado por dentro. Me has dado lo inimaginable en estos 366 días del año, y de eso que dicen que los bisiestos dan mala suerte. Pues siento informar de que me he quedado yo con toda la suerte. Mía, mía, mía.

Es curioso, porque todo mejoró cuando tiré la carta de San Juan a la hoguera, cuando quemé todo lo que podría unirme a mi antigua yo. Creé una nueva versión de mí, y nunca he estado tan orgullosa de ser yo misma tanto como lo soy ahora. He cambiado, sí, he crecido y también me he caído, pero, ¿no  es esa la mejor técnica para aprender?

Otros años me he quedado con la parte negativa de todos vosotros, pero este año me niego a quedarme con tus lados malos. Porque has sido increíble. Has sido experiencia, has sido aventura, has sido pura adrenalina y amor. Ay, amor. Gracias por darme un amor tan puro y real, tan verdadero, a una persona tan hecha a mi medida.

Quién sabe, quizás tú me diste el empujón certero para el inicio de mi nueva vida. No quiero que te vayas, aunque me hayas dado un día más.  Me da pena despedirme de ti, pero quiero decirte que te has convertido en algo que jamás olvidaré. Serás siempre MI verano, MI año.

A ti, 2017, no sé, pero yo que tú tendría miedo a ser peor que 2016. Tienes una gran responsabilidad, pero tranquilo, que yo confío en ti. Confío en mi nuevo yo, confío plenamente en mí misma, confío, confío, confío. Pero qué bien suena eso.

Adiós, 2016, espero que todos te recuerden como ese año bisiesto que no estuvo maldito por la profecía. Bienvenido, 2017, no tengas miedo a ser tú mismo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Cuestión de heridas




Y qué será de todos esos que lucharon por ahogarme, me pregunto.
Por hundirme, por dejarme sin aire, por quemarme,
por abrir mis heridas.
Que ya no hay heridas, susurro,
solo cicatrices.
Cicatrices que ya apenas puedo ver,
penas que ya no lloro, lágrimas que aún recuerdo.
Irónicamente, hoy me ayudan a mantenerme a flote,
a  activar mi sonrisa,
preparada para agarrarse a la vida.
Como él siempre dice, cómo me gustaría viajar atrás en el tiempo,
decirme que todo iría bien,
que sonreiría, que sería feliz.
Que solo era cuestión de lágrimas, cuestión de heridas,
cuestión de tiempo.  
Que ya soy feliz, me digo, que ya soy, grito,

que ya puedo ser. 

jueves, 23 de junio de 2016

Calcinar tu recuerdo


Siempre me ha gustado la noche de San Juan, siempre me ha parecido mágica, una noche llena de hadas y de deseos que vuelan a nuestro alrededor. Creo que hoy es uno de esos días en los que me toca liberarme, vaciar lo que llevo dentro, cerrar ese capítulo que parece que siempre queda abierto y tirar de una vez por todas hacia delante, quemando todo lo que ya no quiero que siga formando parte de mi vida.
En primer lugar, quiero echarlo, echarte, a ti, porque no mereces estar dentro de mí. Quiero echar todos los recuerdos que me hagan rememorar que me valoré tan poco a mí misma, que permití cosas que no debería haber permitido jamás. Quiero quemarte, al tú que estuvo en mí, al yo que estuvo en ti aquella vez.
Después, a ti, que sigues intentando sobrevivir en mi recuerdo, quiero echarte también. Tú, que empujas a mi subconsciente a la amargura, que me estancas y me atas obligándome a caer, a retroceder. Quiero quemar también el recuerdo falso que tengo de ti, a la persona que creía que eras aunque en realidad nunca existieses del todo. Quiero que las cenizas calcinen tu recuerdo.
Quiero, asimismo, tirar mis miedos al fuego, mis inseguridades, esas que tanto me han frenado, quiero verlas echas humo, para que así nunca más puedan obstaculizar mi camino. Quiero ser yo misma sin que duela, sin que me avergüence.
Por eso, quiero echaros a ti, a él y a la peor parte de mí misma a la hoguera, para que así nunca sean capaces de quemarme a mí, de consumirme. Quiero ser como un cigarrillo, ese que hace caer en la tentación a muchos y que alivia a otros tantos, pero quiero estar apagado, sin encender, para de este modo no ser tóxica y no consumirme.
Y es que quiero seguir adelante, dejar atrás todo lo que duela y olvidar, sobre todo olvidar al tú que un día no me permitió ser yo, que no me permite ser.

Firmado por esa chica que nunca creyó que iba a quemar sus recuerdos (ni sus sentimientos).

domingo, 8 de mayo de 2016

Romper con todo.



Necesito escribir. Necesito dejar atrás todo de una vez, seguir adelante sin volver a caer en el mismo abismo. Sin volver a estar en ruinas. No. No quiero que esto parezca un ataque de nervios sin sentido. Necesito escribir. Quiero empezar a decir lo que pienso, lo que siento, lo que llevo dentro de mí, eso que desde que no escribo ni una sola letra no soy capaz de sacar. Necesito escribir. Decir que mi mundo está patas arriba sin miedo a que me corrijan, a que me calmen, a que me ayuden. Necesito poder escribir que mi futuro está borroso sin sentirme obligada a elegir una dirección, un camino. Estoy bien. Pero no. Me siento estancada y creo que no voy a poder avanzar nunca del todo. Que, después de todo, siempre quedará algo. Siempre quedará esa parte de mí tan cría e inmadura que nunca he sido capaz de esconder. Necesito escribir. Necesito echarlo todo, expresar lo que quiero  sin sentirme juzgada, vaciar mis pensamientos en un bote para después poder tirarlo al suelo, y escuchar así los trocitos de cristal cayendo, mis pensamientos vacíos, mis sensaciones internas. Quemarlo. Olvidarlo. Aquí el único problema soy yo. No mi yo de ahora, sino mi yo del pasado. Siento el desorden. Necesito escribir, expresar, vaciar. Romper con todo. Cerrar el círculo. 

jueves, 31 de diciembre de 2015

Que sí, que lo estamos logrando.

Querido 2015:


Ahora se supone que tengo que hablarte, de lo malo que has sido o de lo bien que te has comportado, en resumen, hacer un balance de lo que me has dado y de lo que me has quitado también.

Pues bien, no sé qué decirte exactamente; supongo que este ha sido un año duro, bueno, lleno de experiencias y de emociones y por qué no, lleno de lecciones y obstáculos que al fin y al cabo he tenido que superar. Has estado repleto de errores, de aciertos, me has dado cosas que otros años me han quitado.

Bueno, creo que puedes estar seguro de haber sido un año transitorio, de muchos cambios, nuevas sensaciones. Es extraño, ha habido otros como tú que sí que me han inspirado, me han hecho escribir de una forma más fácil, pero es que en cierto modo tengo la sensación de que tú eres un poco más complicado que todos los demás.

Quién sabe, puede que la razón sea que la que ha cambiado he sido yo, la que ha evolucionado, que la que ha cambiado de “fecha”, al final he sido yo. Si de algo puedes enorgullecerte es de haberme hecho mejor persona, de haberme ayudado a valorarme a mí misma más de lo que lo había hecho hasta ahora.

Creo que fue a tu antepasado a aquel a quien le dije que tendrías un camino difícil para hacerme cambiar, para conseguir una gran evolución en mí. Pues bien, creo que vamos por el buen camino, amigo. Sí, estoy segura de que lo estamos consiguiendo.

Por tanto, espero de corazón que mi 2016 consiga que este proceso se cumpla del todo, que todo en cierto modo se encauce una vez más, acabar el trabajo que juntos comenzamos, que en parte logramos. 

Adiós 2015, quiero que te quedes con la sensación de haberme dado muchas cosas y de haberme quitado pocas, de que el balance está totalmente a tu favor, que te has comportado verdaderamente bien.

Y a ti,  solo decirte que, bienvenido seas, 2016.

miércoles, 22 de julio de 2015

Mi mundo


Creo que ya es hora de volver; He estado mucho tiempo fuera, mucho tiempo lejos de este mundo tan mío y tan nuestro. Creí que no lo necesitaba. Es más, sentía de verdad que ya no formaba parte de esto, en realidad. Estaba prácticamente convencida de que, a mis 17 años, por fin había llegado la hora de cambiar, de abandonar esto que un día fue tan mío.

Pero, no. Aquí estoy, no por la presión de sentir que debía volver, ni siquiera por lo que la gente pueda llegar a pensar; sino por mí misma. Creía que escribir de verdad no era lo mío, porque escribir cuando se está triste es algo muy subjetivo, algo de lo que tengo que depender. Pero, hoy no estoy triste.

Estoy nostálgica, necesitada de sacar palabras que llevan tanto tiempo en mi cabeza, obligada por una gran parte de mí a volver a este mundo, este mundo tan mío, que llegó a ser tan parte de mí. Todo este tiempo luchaba por entender cuál era la razón para mi falta de inspiración, para mis pocas ganas de escribir. Pero paré y me dije, ¿De verdad es necesario estar triste para que escribas? ¿De verdad es necesario desahogarte de algo, o de alguien, cuando escribes? Llevo muchos años aquí, y de lo que me he dado cuenta es de que pocas veces he hablado de mí, de mí misma. Quiero encontrarme. Quiero estar dispuesta  a volver a verme reflejada en mis letras, a volver a sentir que formo parte de esto.

Que nadie más puede quitarme mi mundo, porque, al fin y al cabo, es mío, yo lo creé, yo lo formé. Y aquí sigue, vacío por mi falta de letras, dejando un hueco insignificante en un mundo tan grande como es el nuestro. Pero aquí sigue. Y creo que eso es lo más importante. Creo que hoy me he dado cuenta de que en realidad no escribo para nadie, sino que escribo para mí misma. Que alguien lo lea es algo que me da fuerzas, pero no es lo que realmente busqué al principio.  Buscaba escapar. Buscaba entender. Y creo que ahora, lo que busco es encontrarme a mí misma, tal y como me estuve tratando de encontrar a lo largo de todo este tiempo. Hoy, he vuelto. Hoy, estoy dispuesta a encontrarme.

@TumundoblogI

lunes, 13 de abril de 2015

Y luego estás tú.



Hay cosas que duelen, que duelen de verdad. Como un golpe donde más daño provoca, o incluso como un grito en mitad de un prolongado silencio. Como una ciudad siendo invadida por las olas del mar. Y luego estás tú, el mayor de los daños. Ese que significa para mí, un todo  en medio de un inmenso nada que no puedo evitar sentir.

Es curiosa, la manera en que los acontecimientos cambiaron de golpe, como ellos nos cambiaron a nosotros. La manera en que los abrazos, los besos, las caricias y toda esa palabrería barata se quedase en un vacío lleno de silencios y de cosas que no se dijeron. Se podría decir que es un poco extraña la manera en que apareces, como vívido tras un millón de pegajosas telarañas. Porque ante todo, aquí estás, aunque hayas pasado conmigo más tiempo del que realmente deberías.

Fueron unos 40 días, ¿sabías? 40 días de 24 horas cada uno, 40 días de 1440 minutos. Y no hablemos de segundos, porque parecerían demasiados si comparamos la importancia que yo tuve para ti. No sé qué contar que no haya contado ya, porque, creo que mi espacio es a día de hoy más tuyo que mío. Que te has apoderado de mi yo, a pesar de los 17520 minutos que han pasado desde que no estás. 17, qué coincidencia.

Sigo estando convencida de que todo esto se trata de un caso extraño del que yo no fui partícipe, del que ni siquiera llegué a darme cuenta hasta que sucedió. Quién puede culpar a una niña que no sabía siquiera lo que estaba creando, lo que todo eso conllevaría unos dos años después.

Me gustaría comprender el motivo de todo esto, la razón por la que te topaste conmigo, ya sabes, de casualidad, sin avisar. Y yo que creía que lo que me contaban eran cuentos chinos. La verdad es que odio admitir que te he dado la importancia que realmente no tienes, y que he idealizado a un personaje que ni siquiera se acerca a lo que en realidad pudiste llegar a ser. No quiero volver a hacerlo. Ya me entiendes, lo de escribirte aun cuando todo lo nuestro ya está superado. O, bueno, cuando me hago creer que de verdad así lo está.

Dicen que las recaídas son las peores partes de las enfermedades, pero que son capaces de conseguir una eficaz cura. Y dime tú que cura puedo hallar, si no paro de mencionarte aun cuando llevas 43200 minutos sin aparecer. Dame la receta, porque necesito una vez más el medicamento. El medicamento que logre alejarme de ti, mi mayor dolor, de una vez por todas.

@TumundoblogI

domingo, 8 de marzo de 2015

Porque la vida son momentos



Dicen, que lo mejor que puedes hacer para buscar un poco de alegría en tu horrible oscuridad, es pensar en las cosas que te hacen ser feliz día a día, lo que te arranca una sonrisa cuando piensas en ello. Lo que hace que las complicaciones se vuelvan una mera tontería, una mala jugada del destino.

Creo que lo que me hace feliz es una taza de café calentito en mitad de una tarde lluviosa; me hace feliz el olor de un libro recién comprado, y también leer hasta más o menos las tres de la mañana. Me hace feliz el sol, la noche y las estrellas que pocas veces se ven desde mi balcón. La luna a medias, las canciones tranquilas cuando no puedo parar de moverme.

La tristeza de un domingo por la noche, la tranquilidad de un día sin hacer nada. El calor que desprenden las noches de verano, el sonido de la lluvia en mi paraguas. Pisar charcos cuando llevo botas de agua, taparme hasta arriba cuando intento dormir. Escribir durante horas, pensando cuáles pueden ser las palabras exactas.

Me hace feliz despertarme a medianoche por un chute de inspiración, me hace feliz el sonido de su voz tras dos semanas sin tenerle. Un paseo a media tarde, un 10 en la asignatura que peor se me da. Los ojos de mis padres cuando están orgullosos de mí, y también la sonrisa de mi hermana cuando estoy de mal humor.

Un “te quiero” en el momento más inesperado, e incluso un abrazo cuando más lo necesito. Las sorpresas. Una sonrisa entre lágrimas, un llanto tras una risa imparable. Me hacen feliz pequeñas cosas, como una mirada o una sola letra del abecedario.

Me hace feliz la vida, porque la vida son momentos, en los que se sonríe, se gana, se pierde, y en muchas ocasiones, ella misma te hunde.

@TumundoblogI

domingo, 1 de febrero de 2015

Que suenas a paraguas y corazones rotos

Hola, febrero


Sé que quizás últimamente esté cogiendo esta costumbre tan extraña de escribir a los meses, y de que quizás ni me escuchéis ni me prestéis atención, pero, me temo que esta vez te ha tocado a ti formar parte de mi peculiar manía.

Vengo para decirte, que tienes pinta de ser un buen mes. Pero, ya sabes, alguien me enseñó una vez que es mejor no tener unas altas expectativas sobre nada, por si acaso nos terminan decepcionando. Tienes pinta de frío intenso, de niebla y nieve al mismo tiempo. De viento, de truenos y rayos varios. También tienes pinta de amor, de ilusión y de esperanzas, y, cómo no, de promesas y rupturas.

A quién vamos a engañar, tienes pinta de café con leche calentito entre mantas, de quejas, de abrazos y besos nunca dados, de enfado constante, aunque también de un pequeño resquicio de esperanza.

Eres el mes del amor, ese que la gente tanto ansía para después pasar completamente desapercibido. Eres ese 14 de febrero nunca dicho, esos carnavales jamás vividos y esa gran necesidad de vacaciones que nunca llegan.

Febrero, tú tan triste como siempre; suenas, ya sabes, a lluvia y a granizo, mezclado con ese viento invernal, ese que tanto molesta a la gente común a la hora de abrir un paraguas. Por ello, también suenas a paraguas y corazones rotos, a heridas abiertas y a palabras no pronunciadas.

Este mes no traigo reproches ni deseos, ni tristezas en un frasco. No vengo con esperanza, ni con amor ni ilusión. Ni siquiera me atrevo a hacer uso de eso a lo que llaman promesas, ni me veo partidaria de ninguna clase de ruptura. No vengo a quejarme de que me rompiste el paraguas, ni de que dejaste mi café a medio calentar. Solo vengo, para decirte, que tienes pinta de ser un buen mes.

@TumundoblogI

domingo, 11 de enero de 2015

Tienes esa clase de mirada que aniquilaría las defensas de todo ser humano.



¿Sabes? Es raro; lo tuyo y lo mío. Es atípico, fuera de los tópicos típicos de una historia de amor normal. Ni siquiera podría considerarse eso, una historia de amor, porque, como los dos bien nos dijimos una vez, no somos nada más que dos personas que se quieren, que una vez fueron pero que ya no son.

Pero, ¿sabes? Mucho me temo que quizá mi corazón haya decidido romper las reglas, haya hecho con ellas lo que quiera, y que nos haya desafiado a los dos. Nosotros, con nuestra historia inacabada, nosotros, con nuestras miradas sin necesidad de habla. Nosotros, en un mundo secreto del que nadie más puede formar parte.

No es por nada, pero nunca me había visto contigo. No por ti, sino porque aquella última vez no salió bien. Estaba totalmente convencida de que solo quería pasarlo bien, entretenerme, quererte a mi manera, usarte sin medida, al igual que tú a mí.

Pero, ¿y si las cosas cambiaron? ¿Y si nuestro juego se nos ha ido de las manos? No sé tú, pero yo cada vez adoro más tu bonita sonrisa. No sé tú, pero cada vez disfruto más de tus besos y abrazos, mucho más de tus caricias y susurros. No sé tú, pero yo me niego a aceptar lo inevitable. Me niego a aceptar que mi cuerpo sufre de una epidemia que por tu culpa primero infectó mi corazón.

Y, ¿sabes? Tienes esa clase de mirada que aniquilaría las defensas de todo ser humano, esa clase de voz que derrotaría hasta a un necio sin corazón. Y, no sé si te has dado cuenta de que no leímos la letra pequeña de nuestro contrato, que no acordamos qué pautas había que seguir para salir ganador de nuestro juego. Porque, creo que jugamos en un juego sin ningún ganador, y mucho me temo que yo ya no quiero jugar más tiempo.

Porque, ¿sabes? Creo que te quiero.

@tumundoblogI

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Me empujaste para que cayera y me ayudaste a levantar.

Querido año 2014:


Creo que he de admitir que te comportaste muy bien conmigo; me llevaste a sitios que nunca antes había visto, me divertiste y me hiciste vivir miles de nuevas experiencias. Me enseñaste idiomas y me cantaste al oído, me empujaste para que aprendiera y me ayudaste a levantar para que luchara.

Me has traído personas, a pesar de que también me hayas quitado otras. Me has hecho llorar como una niña pequeña, pero me has hecho reír como una auténtica loca. Me has dado el graduado, me has metido en fiestas, escándalos y problemas. Me has hecho elegir, me has elevado hasta lo más alto para hacerme soñar, me has tirado al vacío para que pudiera crecer.

Me has decepcionado, me has sorprendido e ilusionado. Me has hecho aprender, me has enseñado a luchar, me has ayudado a olvidar. Contigo he aprendido a sonreír de nuevo, a no dar tanta importancia a las cosas negativas, a centrarme en las positivas, pudiendo así nunca dejar de ser yo misma.

También me has enseñado que no todo el mundo se quiere quedar, que hay muchos a los que ni siquiera vale la pena tener. Me has enseñado a valorar, a tratar y sobre todo a crecer como persona, ayudándome así a creer plenamente en mí, a pesar de que al 2015 todavía le quede trabajo conmigo.

Te has llevado lo peor de mí y has dejado lo mejor para continuar mi camino, para no abandonar el tren y seguir hacia delante, hacia un 2015 que será difícil de superar. Por último, creo ver la necesidad de agradecer todo lo que tú me has inculcado, todo lo que me has dado e incluso todo lo que me has quitado.

Con ello, despidiéndote con pena, 2014, no quiero pedir nada al año que se nos avecina. Porque, no quiero nada más que dejarme llevar, que disfrutar del día a día, de los momentos buenos como de los malos, formando así otra nueva etapa, un nuevo ciclo, que, espero, poder agradecer dentro de un año.

Sin más, GRACIAS.

*Ya no sé si alguien seguirá por aquí tras este intenso abandono, pero, si alguien me lee, quiero darle las gracias por formar parte de mi blog en este año que se nos va, por hacerme sonreír con el simple hecho de leerme. Recuerdo que hace exactamente un año prometí no abandonar el blog, dejarme ver más a menudo y nunca dejarlo sin contenido. Creo que he fallado. Pero, corriendo el riesgo de volver a fallar, este año lo vuelvo a prometer. Esto es lo que me da vida, escriba o no, esto es lo que me hace feliz, y no me iré tan fácilmente. Gracias a quien se quedó, y también al que se fue. Feliz año 2015, gracias, una vez más, por formar parte de mi historia.*
@TumundoblogI

domingo, 16 de noviembre de 2014

At last, I do it.

Creo que hace mucho que dejé de sentirme mal, de arrepentirme de lo ocurrido, de acumular rabia y llantos. Creo que por fin en mucho tiempo, todo va bien.

Siento que ya está, que lo malo ya se esfumó, que tardó en marcharse pero que ya se fue, que a pesar de todas las cosas, de los momentos vividos hasta ahora, ya todo perdió relevancia. Pienso que eso ya pasó, que ya lo superé. Que las cosas por fin cambiaron, que de verdad lo hicieron.

He aprendido de mis errores, de mis actos, de mis caídas sin remedio, de mis lastimeras palabras. Lo que antes parecía lo peor que podía haberme pasado, ahora solo es un mero recuerdo. Hoy, al fin puedo confesar que mi baúl al fin se cerró, dispuesto a acumular otras nuevas historias.

Sé que he dejado muchas cosas atrás, y que otros me han dejado atrás a mí. Sé que he querido, rechazado y perdido. Que he dañado y complacido. Pero, también que he aprendido a seguir mi camino, a trazar mis propios pasos. Que he crecido, que he cambiado.


Y, podría decir que estoy comenzando otra etapa, abriéndome nuevos caminos, nuevos mundos. Creo que he encontrado mi lugar, que sé quién soy, que sé lo que realmente quiero, que por fin lo sé. 

@TumundoblogI

lunes, 27 de octubre de 2014

Mi pasión. GRACIAS.

Una pasión y una indescriptible inspiración se apoderaron de su cuerpo, y fue entonces cuando una idea surgió.

Hoy hace tres años desde entonces; cuando una niña que se creía mayor comenzó a escribir, creyendo que algún día se convertiría en una gran escritora, que triunfaría a través de esto. Nunca niego que empecé esta aventura por amor, porque quería ser leída sin ser conocida, aprender a escribir de una forma más bonita, más pura, aprendiendo de otras personas.

Pero, en cambio, todo esto se convirtió en algo mucho más valioso para mí; Esto se ha convertido en mi refugio, el único sitio en el que soy capaz de expresarme con total libertad, donde puedo ser yo misma, donde no existe el miedo.

 Aquí están todas mis memorias, todos mis sentimientos, todos mis miedos. Aquí está reflejado todo, aquí he madurado, aquí he crecido. En esta enorme caja de recuerdos están todos mis pasos, todas mis alegrías, muchas de mis caídas. Y no puedo estar más feliz de haber emprendido este hermoso camino.

Me veo con la suerte de haber conocido a personas maravillosas, de haber leído obras de arte, de haberme sentido arropada en este mundo, en mi pequeño mundo. Haberme sentido mal en muchas ocasiones y no sentirme sola, haber sentido un apoyo incondicional por vuestra parte.

Creo que el número de sonrisas que he esbozado gracias a vosotros se vuelven incontables, que a pesar de que tampoco seamos muchísimos, sois vosotros, sois las personas que tras la pantalla me mandan abrazos, que me pueden llegar a transmitir con sus letras mucho más que una persona que puedo conocer de siempre.

Sé que daros las gracias está ya muy visto, pero nunca podré dejar de agradeceros todo lo que habéis hecho por mi voluntaria e involuntariamente, vosotros sois los que me habéis visto crecer, madurar como persona, en estos tres años me habéis hecho más grande, me habéis ayudado a convertirme en lo que soy ahora. Espero nunca dejar esto, porque esto es lo que me llena de fuerzas y de energías para seguir adelante día a día, que a pesar de que no escriba regularmente esto es mi punto de apoyo más grande, que gracias una vez más, por todo.


Y así fue como ella fue creciendo, así fue cómo dejó ya de ser una niña.

GRACIAS
@TumundoblogI

domingo, 12 de octubre de 2014

Y en un segundo, se rompió.


Alguna vez he reflexionado acerca de si deseaba saber que pensabas en mí, que alguna vez pasaba por tu cabeza. De verdad que llegué a pensar que anhelaba que preguntarías por mí, o incluso que me buscaras.

Hoy me he dado cuenta de que mi cura es tu ausencia, que yo no te supero si tú no desapareces.  Que necesito de tu energía para sentirme nostálgica, y tu sonrisa en las fotos para sentirme vacía. Que necesito de tus letras para escribir las mías.

No quiero volver a las mismas letras de siempre, ni a derramar las lágrimas de todas las otras veces. Ni siquiera quiero pensarte de la misma manera que hace unos días, ni imaginarte como he estado acostumbrada a hacer.

“I wish that I could wake up with amnesia, and forget about the stupid little things”

A veces pienso que todo lo que vivimos, esas pequeñas cosas, no fueron reales. Que mi mente las inventó solamente para torturarme, que tú y yo nunca pensamos de la misma forma. Y, en cierto modo, lo sé.

Estoy cansada de hablar de lo mismo, de que te conviertas del dueño de mis palabras cada vez que escribo, que siempre, de cualquier manera posible, estés aquí, conmigo. No te voy a mentir, hace dos o tres semanas estaba convencida de que ya te habías convertido en pasado, que las cosas de verdad habían cambiado. Pero, al final, volviste.

Y has vuelto, no directamente, pero aquí estás, de nuevo haciéndome sentir como esa drogadicta que necesita su dosis de éxtasis, esa chica solitaria, que sonríe mientras se cose las heridas, esas que no hay manera de que cicatricen, como ese libro vacío a falta de historias a medio contar.

“Fue contigo que empecé a poner mi mundo en pie, y en un segundo se rompió…”

@TumundoblogI

*Siento la ausencia, pero me temo que esta situación se va a repetir más veces. Trataré de buscar tiempo e inspiración siempre que pueda. Un abrazo, gracias por seguir aquí, conmigo*

lunes, 1 de septiembre de 2014

Que me daré totalmente por vencida.


Estimado septiembre,


No suelo ser muy propensa a escribir este tipo de cartas, mas deseo que por una vez concedas el favor de leerme. No vengo a hablarte de agosto, ni siquiera de julio o junio. Vengo a hablar contigo, con este nuevo septiembre que se nos avecina. Me gustaría pedirte un gran número de cosas, pero en este momento vendré a ceñirme nada más que en una. Te equivocas si crees que te escribo para pedirte que seas un mes favorable, o para que me ayudes a realizar algún que otro deseo.

Vengo a pedirte que te lo lleves de una vez por todas, porque de verdad lo necesito. Necesito llevar una vida más allá de la curva de su sonrisa, más allá de su pelo ondulado. Ya no creo que sea capaz de soportar otro mes más leyendo sus palabras a escondidas, ya que solo alguien como él sería capaz de dedicar sus letras a alguien que le ha calado tan hondo como él me ha calado a mí. Es más, podría decirte que ya no quiero esto por más tiempo. No necesito saber que como mínimo una vez por semana una distinta ocupa su cama.

Pero, septiembre, ¿no lo ves? Siempre se encuentra en mi vida. Si hasta mis letras las guía él, si incluso en cada parte de mi cuerpo llevo escrito su nombre. Eres mi última opción, porque si ni en este mes puedo sacarlo de mi mente, me daré totalmente por vencida. Aprenderé a querer a otros mientras que lo amo a él, conseguiré engañarme diciendo que solamente quiero a la persona que vaya a estar a mi lado. Porque, si de algo estoy segura, es de que ya no quiero seguir con esto. No quiero amarlo más, ya no.

Tras esto, espero que consideres esta petición, ya que más no puedo expresarte mi angustia. Trataré de llevarlo lo mejor posible, intentaré ayudarte a que me auxilies.


Atentamente, una enamorada que lo que más desea es dejar de estarlo. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Escuchaste mis silencios, estudiaste mis manías.


Tras un largo año, todo lo tuyo hace tiempo que tuvo que dejar de considerarse mío. Estoy terriblemente convencida de que tus manías ya no serán las mismas, que ya no te morderás las uñas cuando te pongas nervioso, ni escribirás esas palabras de las cuales tanto nos reíamos. Estoy convencida de que tú ya no serás el mismo.

Y es que, odio tener que admitir que me da igual el tiempo que pase ni la gente que trate de ocupar tu lugar, porque no pueden, porque lo que importa es que te quiero, sin medidas, sin vacíos, sin silencios. Que no sirva de nada ya no me importa, a pesar de ser un grito en un vacío inevitable en el que tengo asegurada la caída; Que tengo comprobado que el olvido no funciona contigo, amor, porque tú conseguiste algo que nadie consiguió sacar de mí, me quitaste los complejos, estudiaste mis manías. Escuchaste mis silencios.

Mentiría si te dijera que ya no necesito tus buenos días ni tus buenas noches, ni tus bromas, ni tus medias sonrisas, ni el sonido de tu voz al pronunciar mi nombre. Te creerás que puedo ser capaz de sacar de mi cabeza tu maldita sonrisa, joder. La misma que me regaló tantos efímeros y eternos momentos.

Dios mío, no sabes lo mucho que me encantaba decirte que sonrieras en las fotos. No entiendo cómo eras capaz de esconderla, cómo cuando te miro a lo lejos no eres capaz de dedicármela. Cómo no recuerdas nuestros días de gloria, nuestros eternos momentos.

Que no puedes evitarlo, eres mi constante tortura, la que me atormenta cada día, voluntaria e involuntariamente. Eres la desesperación favorita de mi habitación.


Y, tras resignarme a todo ello, ya no te pido a gritos que vuelvas, porque no puedo, porque tú ya no me oyes, porque el silencio en mis heridas resulta ensordecedor, porque ya no hay solución. Porque de qué me sirve llamarte, si tus heridas nunca llegaron a dejarte cicatriz. Porque de qué me sirve soñarte, si al despertarme ya habrás desaparecido. Porque de qué me sirve quererte, si mis silencios dejaron de ser los tuyos el día en que te marchaste.

@TumundoblogI

martes, 29 de julio de 2014

Inevitable.

Manías que te pega gente de la cual hace tiempo que ya no sabes nada; decirlo y que duela, y, que de repente, esa manía se convierta en prohibición.
Hay cosas que no se pueden evitar, cosas a las cuales estuvimos acostumbrados durante un largo tiempo, y que, ahora, salen pronunciadas por nuestra boca sin siquiera haberlo pensado.
Las manías, la manera de escribir, las palabras usadas por otras personas vienen a nosotros sin avisar. Y, lo que más duele, es cuando regresan a ti, y la persona que te las pegó ya no esté contigo.
Porque, ahí es cuando nuestro subconsciente nos la juega, y, sin quererlo, nos recuerda a personas a las cuales hace tiempo desearíamos haber olvidado, pero no hemos podido.
Es, inevitable.

@TumundoblogI

viernes, 18 de julio de 2014

Nuestro efímero nosotros



Creo que siento la necesidad de escribirte. Ya sabes, cerrar ese capítulo que los dos dejamos a medias, acabar con la historia breve de nuestro cuento de una vez por todas.
Me gustaría decirte todo lo que he llegado a pensar respecto a lo nuestro, eso que tanto nos costó construir para que después acabara siendo destruido en un momento. Quiero que sepas que no fue mi culpa. No, no lo fue. ¿Recuerdas cuando al principio me decías que me querías, que te hacía feliz, que querías vivir el mayor tiempo posible a mi lado? Lo eché de menos al final. Eché de menos tus abrazos esos días, tus “te quiero” que nunca llegaban a su fin, tus “eres preciosa, pequeña” y todo eso que conseguía mantenerme en pie.
Me gustaría, de verdad, que entendieras el porqué de nuestro fin. El porqué de nuestras idas y venidas, de nuestras discusiones, de mi falta de ti. Solo quiero que entiendas que me costó muchísimo acabar con todo, mucho más de lo que te puedas llegar a imaginar. Que, cual cobarde, me rendí.
Me rendí porque no estaba preparada para seguir, porque necesitaba fuerzas para luchar por algo que ya apenas existía, porque no encontraba razones suficientes para seguir a tu lado. Y, he de decirte que, lo siento. Siento haberte hecho daño, siento habérnoslo hecho a los dos.
“Te sigo queriendo. No como lo que éramos, sino como lo que fuimos”.
Tras todo esto, quiero pedirte que me dejes cambiar de libro, ya que tu ausencia aun me tortura,  porque necesito poner fin al cuento, escribir otras muchas historias.
Te agradezco de todo corazón nuestro efímero “nosotros”.
@TumundoblogI
*Mi inspiración ha vuelto, y espero que perdure. Estoy segura de que entendeis lo horrible que es querer escribir y ni siquiera sacar una idea en claro.
Por otra parte, quería deciros que tengo un blog literario, en el cual hago reseñas de libros y demás. Me haríais feliz si os pasais y me seguis :) Un abrazo muy fuerte.